Ir al contenido principal

Entradas

Manifiesto

Durante las agotadoras sesiones para encontrar un nombre que individualice al colectivo que representaría al ilustre Alan Verse se sucedieron variados cambios de humor y de estrategias. Cada uno aportó muchos nombres, ideas o frases que bien pudieron haber designado al reciente grupo. Pero no pudo ser. Finalmente fue Alamberse, nomás. No obstante, dada la calidad de las ponencias, hemos decidido que tanto delirio textual no se pierda. Así que encajonamos todos (o casi todos, mejor dicho) esos apelativos en una breve exposición poética, como no podía ser de otra manera. Es la que hoy compone el siguiente Manifiesto. Enjoy! En este hermoso lugar, hay un grupo de tareas que busca asociarse, aunque sea de palabra, pero con imaginación. Asiste, buscando consentidos a las posibles -e imposibles-  relaciones textuales que den lugar a las PalaBrotas. Un e-chizo, aunque sea purogrupo sin documentos, sin filtro, sinrumbo ni rumba es decir, mareados, como gatos locos, que...

Todos somos Gutiérrez

Alam Berse en una reunión de escritores, circa 1997 De otro será de oro de oso que camina por el bosque muy contento. Y titila azul, a lo lejos. Alguien canta. Será Kantor? O Whebe? No puede ser, hoy es domingo y usted ya se afeitó Claro! La espuma de afeitar (…) crea hábito. Ojalá gane una medalla con esto. Aunque deberá ser, eso sí, milagrosa.

Y por qué los espejos (por Gra)

Arturo no soportaba la idea de tener espejos en la casa. No sabía por qué ni de dónde le viene ese berretín de no ver su propia cara reflejada en ninguna parte. Desconocía el     motivo de su espanto. Sólo sentía sus facciones a través del tacto. Su vida era dificultosa. Sus manías numerosas. Cada día era un interminable laberinto de trabas y caminos sinuosos y coartados. Esa mañana despertó, pasó sus dedos entre los cabellos, dibujó las cejas con los índices,    y mordisqueó sus labios unos segundos.  Miró de reojo el reloj sobre su mesa de luz. Eran las 7 hs. y 7. Ahí quedó su mirada congelada sobre    las agujas hasta que pasó el minuto.  Saltó de la cama (sobre el lado derecho) y se afeitó mecánicamente, mientras miraba a través de la ventana    la gente de su barrio que circulaba a esas horas por las calles. Se vistió con el traje que había preparado la noche anterior perfectamente colgado en el perchero de su d...

Proyección - Ante la imagen - Inútil (por Berna)

Proyección Me golpea  la sombra del pájaro El reflejo  instantáneo lo anticipa Un impacto  sin cuerpo me atraviesa  Entonces te veo  afuera vacío Ante la imagen Una sustancia  ausente de forma es  la antesala  oscura del devenir Inútil La cascara se mella  con tu roce    Estoy ausente cuando al fin mandíbula celeste  trituras  el armazón  La sombra  escapa vuela y exhalo Berna. Jaque Mate en la apertura. Un libro (eh, dos libros...) Seguro enemigo de algo. Amigo de julano dex talk. Musico Strawisky. Edad la de cristo un año antes. Estabilidad cero. Cordura NO. Gordura menos. Siempre canto pri con dos tapas. Escritura a penas. Óptica rota. Al fin y al cabo del mate ¡ja! ¿qué?.

1 - 2 - 3 (por Cachave)

1. Así como hay una tierra del fuego, hay una tierra del agua. Bella, feroz, primordial se disfruta y se padece sin medida. Se comparte y se envidia no hay otra como ella cielo, nieve, sol, luna. Tiene tantas virtudes como defectos que nos atraen, haciéndonos olvidar de dónde venimos y hacia dónde vamos. Sólo para estar presentes donde estamos. 2. Suena la orilla la noche blanca. Sueña la orilla sus casas de sol su carga de plata. Temblor de la luna en el sueño (rumor) de agua. 3. Festón evanescente flotando a la deriva concierto cristalino verde, barro, fruto. Reverbera y cambia. Sentado a la orilla. Detrás de las nubes siempre hay otro cielo. En esta fugaz intersección de materia, hálito, deseo impulso vital locomotor de acero trans forma, muta y muere rodando, andando. Sin dejar huella. Cachave. Búfalo de agua blanco y tinto. Esta dualidad le permite asistir a copetines y ...

Lunes 9 – Día 14 (por Foyel Lamberse)

Ayer, fue mi primera salida, me levanté temprano, tomé el primer micro para casa y a eso de las 8 estaba desayunando con la gorda, celebrando los avances de mi recuperación, charlamos un rato de mis rutinas en la granja y le conté mi plan de ir al bar, No vayas, Tito, dijo, no tenés que probar nada, vos tenés que recuperarte y empezar de vuelta. Pero yo tenía que ir y a eso de las 11 llegué al bar, había bastante gente, faltaba un rato para que largara la primera carrera, de los muchachos que van durante la semana no había ninguno, salvo Juan Carlos, que va durante la semana y el domingo también, aunque nunca juega. El ambiente me resultó hostil, cargado de humo y de tensiones, algunas caras conocidas me saludaron, y me empezó una opresión en el pecho, un malestar. Hora de retirarme, me dije, y respiré hondo, varias veces, llenando la panza de aire como me enseñaron en la granja. Lo vi a Juan Carlos que me miraba desde una mesa contra la ventana y fui a saludarlo. Me senté y ped...