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Siempre me baño en el mismo lago - Juguemos en el bosque (por Ceci)


Siempre me baño en el mismo lago

Podría hacer diez kilómetros de trenzas
con el pelo que tuve
hacer una fogata inmensa
con las hojas que usé
alimentar un pueblo
con las comidas que hice.
Todo se mueve lento
y continuado, mirar
el sol
es sorprenderse
porque ya llegó ahí
ya está tan bajo
casi está atardeciendo, mirar
los hijos es ver todo lo nuevo
que puede dar a luz un sólo  instante
es sorprenderse
porque ya están ahí
ya están tan alto.
El tiempo existe
no puedo atestiguarlo paso a paso, pero existe
en todas partes, todo el tiempo, menos
acá en la playa
al entrar a este lago.
Los pies que entran al agua son los mismos
que entraron hace treinta,  hace diez
o cualquier año
las piedras son las mismas
no hace ni más
ni menos frío, el aire
está siempre así limpio
el brillo, el clima
no cambia, no se mueve, no se achica:
siempre me baño en el mismo lago.


Juguemos en el bosque

no eramos africanos
asiáticos ni exiliados
de ningún paraíso, pisamos
tierra llenas de flores
sin nombre
mínimas
violetas
jugamos en los mimbres
entre el mallín y la ruta 
-si nos pertenecía o no
no era juzgado-
en el patio
la manguera se izaba como una serpiente
quedaba horas abierta para fabricar barro
y no sabíamos que en áfrica
en asia
acá a la vuelta

jugamos en el bosque mientras
el mundo no moría en las pantallas.

 Ceci. Nacida el año en que el hombre llegó a la luna, bautizada con el nombre de la primer astronauta, en Buenos Aires por primera vez y en Bariloche por segunda vez, imposibilitada física o mentalmente para ser astronauta, piloto de avión, golondrina, trapecista, albañil, costurera, luthier, juez de faltas, maestra o vendedora de agua, decide dedicarse a hacer versos, a vivir en la luna y a hacer versos a la luna.
Cree que la vida es un block de hojas borrador y se la pasa ensayando y anotando palabras.

Obra: "Azul 2", Joan Miró

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