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Pez

Comés su elegancia al desplazarse
su destreza en el salto
la flexibilidad de su cuerpo.
Masticás ávida
deslizando la lengua
entre los dientes
madurando ese cuerpo en tu cuerpo
apropiándote
como una ladrona secreta
de ese bienestar de ser pez.

Indisoluble de sí
el pez
sopesa, mide, toma nota
y su acuífera mirada
te inunda.

Laura, junio 2012

Comentarios

  1. Bienvenidos al mundo más lenguaraz y lambido que existe!! Pasen, vean, degusten, gusten y hagan lo que puedan...

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  2. Viento! Veo que han surgido varias voces ya de este ser múltiple. Les recuerdo que se puede dentrar y comentar con la propia cuenta de uno mesmo, siempre y cuando sea de gmail (rasgos del oligopolio neoliberalista virtual). Qué va ser, a lamberse!

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